TE ECHO DE MENOS
Cuando una relación sentimental termina, lo que sueles echar de nenos no es a la persona en sí, sino todo lo que ella te hacía sentir. En mi caso es así, y yo sí que te echo de menos. Echo de menos todos esos sentimientos que me hacían volar hiciese el tiempo que hiciese. Echo de menos esas mariposas en el estómago, la magia de las primeras veces y las cosquillas que desnudaban mi fragilidad desde el dedo meñique hasta la punta de mi nariz. Echo de menos el mí contigo, y lo que le contábamos entre risas a la luna. Echo de menos la melodía conjuntiva de los verbos que inventamos y tus mensajes de buenos días a las diez de la mañana. Echo de menos el "qué me pongo", la torpeza de mis pasos y las ganas de volver a verte. Echo de menos reir a carcajadas, mi cara de idiota al pensarte las veinticuatro horas del día, y el titubeo de mis pestañas cada vez que rozabas mi cintura.
Echo de menos dibujar corazones en las nubes, tus sobrecogedores detalles y contar estrellas. Echo de menos sentir el places de dormirme entre unos brazos que hacían que el mundo se parase. Echo de menos llegar a casa y estar pensando en verte de nuevo.
Echo de menos despertar sonriendo pensando en ti (porque aun lo hago, pero
me falta la sonrisa) y el querer con prisas seguir con el beso que en el alba dejamos
para después. Echo de menos el olor a canela, el querer toda una vida a tu lado
y el sentirte el hombre de mi vida.
Echo de menos decir te quiero y echo de menos echar de menos.
Echo de menos amar. Porque lo cierto es que desde que te fuiste me siento
incapaz de volver a hacerlo. De volver a sentir que amo a otra persona que no
sea el recuerdo de lo que un día fue y nunca más será.Yo no sé vivir (ni
quiero) de otra forma. Yo no sé vivir la vida sin amar. Y aunque el verdadero
amor empieza en uno mismo, cuando ya te amas, cuando te conoces, cuando te
aceptas y te das la mano cada mañana, entonces ahí decides amar o no a otra
persona. No es ninguna obligación ni doctrina ¡no! Es una forma de vivir. Una
forma de sentir que excluye miedos y verdades que bailan en acordes infinitos.
Y al menos la banda sonora de mi vida siempre estuvo acompasada de amores.
Amores que hicieron de mí quien soy. Amores que dibujaron “Do-Re-Mi-Fa-Sol” en
mi espalda; amores que pintaron mis lunares, derramaron mil lágrimas y hacían
de mis días bonitas sonrisas. Amores que me hicieron inmensamente feliz y
otras veces no tanto. Amores que durante todos estos años me han acompasado, me
han hecho mayor, me han besado hasta el alma y amores como el tuyo donde la
música… sonó maravillosamente y dejó de sonar al día siguiente.
Y aquí estoy, con mi taza de leche con cola cao, una lágrima resbalando mi
mejilla y tu nombre en mis labios, escribiéndote lo mucho que te echo de menos.
Lo mucho que te añoro amor.
Te echo de menos.
Y espero que algún día vuelvas a remover el cielo y la tierra de cada
célula de mi alma.
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